martes, 2 de agosto de 2011

Soy Gay 3: El Amigo De Verdad

No llevo ni un mes con este blog y ya me veo obligado a hacer una rectificación. Cuando en otras entradas de la serie "Soy Gay" dije que TODOS los heteros nos odian, me estaba equivocando. Debería decir: CASI TODOS los heteros nos odian.

Me explico.

La semana pasada me acerqué a Soria a visitar a un amigo y de paso contarle lo de que era marica y de cómo estaba actuando en consecuencia y todo éso. Este amigo es de los de verdad, de los buenos (de esos tengo tres contados, de los que irán a llorarme a mi tumba cuando me muera con ochenta años). Se llama Nacho y nos conocimos hace ya ocho años (¡cómo pasa el puto tiempo!) cuando trabajábamos en la misma constructora de Soria. Él era encargado y yo su jefe de obra. Enseguida congeniamos porque tiene un sentido del humor muy cabrón, parecido al mío y una forma de ver la vida muy retorcida. Además, estaba muy bueno.

No pude evitar (aunque intenté resistirme) enamorarme de él como un idiota. El problema es que es hetero, casado con una tía cojonuda y, en aquel entonces, a punto de tener un nene. Nacho rápido se dió cuenta y como sabía que por aquel entonces yo estaba muy solo me invitaba a su casa a cenar o quedábamos algún fin de semana para hacer alguna ruta por ahí. Se puede decir que, literalmente, Nacho me salvó la vida. Su mujer asistía entre resignada y mosqueada a esta amistad un tanto especial.

Cuando la empresa en la que trabajábamos empezaba a irse a pique, yo aguanté en la misma contra lo que me dictaba el sentido común, hasta que conseguí buscarle un trabajo decente en otra empresa. Permanecí tragando mierda, perdiendo dinero y luchando contra los jefes sólo porque quería a Nacho y quería devolverle parte de lo que él había hecho por mi. Cuando él estuvo a salvo me largué de la empresa e, inevitablemente, de Soria. Encontré trabajo en otra constructora de Bilbao.

Alejarme de Nacho fue una de las experiencias más dolorosas de mi vida. Por aquella época lloraba a todas horas como un imbécil. Hastá ahí llegó mi dependencia de él.

Unos dos años después se vino a Bilbao conmigo, como encargado, trayéndose a toda su familia. Estuvo un año hasta que decidieron volverse a su ciudad. Fue una pequeña prórroga de un amor imposible. Nunca más he sentido algo así. Si encuentro algún día algo parecido (estoy buscando) y que pueda corresponderme en igual media, podré decir que la vida mereció la pena.

La semana pasada cuando le dije que era gay, se rió (con su irresistible y cabrona sonrisa), me abrazó y me dió dos besos (en la mejilla, eso sí). Se alegró de que por fin empezara a intentar ser feliz y nos tomamos unas cañas para celebrarlo. Me dijo que me veía más guapo y más joven (mentiroso y zalamero). Él sí que estaba más delgado y guapísimo (aunque ya no estoy eamorado de él, no puedo evitar seguir sintiendo algo cuando le veo).



Hacía tiempo que no nos veíamos pero nos sentimos como si no hubiera pasado el tiempo. Como se sienten dos amigos de verdad cuando se encuentran.

Mientras escribía toda esta esta mierda no he podido ponerme a llorar recordando aquéllos años.

Yo he querido mucho. Mucho más de lo que me han querido a mí. Ahora sólo quiero que me devuelvan una pequeña parte. Es lo justo.

Besos.

4 comentarios:

  1. Bueno, Zowi sale del cascarón, eso es muy bueno, me has recordado a un buen amigo que tengo, con el que me pasó algo parecido, aunque nuestra amistad es muy intermitente porque vivimos lejos, siempre nos acordamos el uno del otro, es un buen amigo.

    Besazos!!!

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  2. Que linda anecdota Zowi, que picaron!! te enamoraste platónicamente de tu amigo. A todos nos puede pasar, en especial cuando hay tanta confianza y tiempo en la amistad.

    Nada es imposible, así que estoy seguro que pronto encontraras a alguien que te quiera mucho, y en todas las formas y por todos los lados.

    Que yo también quiero que me devuelvan algo de todo el cariño que he dado en momentos de mi vida. Y si necesito que me quieran y me follen con cariño también. Jejeje.
    Bueno ya me canchondie con tú nota.

    Besotess pícaro!!!

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  3. ¡Qué panel tan bonito! Me estás haciendo disfrutar mucho con tu blog y tus historias ¿sabes?... joer! ¿dónde te metías que no te he encontrado antes? jajaj!
    Bueno... supongo que de estas cosas se aprende. Siempre me resulta bello ver cómo se puede querer a alguien y cómo una persona puede darlo todo por otra.
    Me ha encantado leerte en este panel... de verdad!... y ¡hombre! ámate a tí primero, y quizás no dejes que la cabeza te pierda por otro amor que tiene que ser segundo en la lista, después del amor a tí mismo.
    Por lo demás, joer! ¡qué bonitas resultan estas facetas de la vida!... este panel no tiene nada de "mierda" -como tú dices-... me ha resultado muy esclarecedor de tu persona.

    Besos, ligón! jajaj!

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  4. oh, qué bonita entrada. Me gusta mucho el final. Muy almodovariano. Me recuerda a un comentario que leí una vez en un libro, "los príncipes nubios". El protagonista del libro mira una película, no recuerdo cuál, y en medio del guión un personaje dice que "tengo mucho amor que dar". El prota del libro se pone a llorar a moco tendido pensando en eso, y cuando llega su madre a casa lo encuentra abrazado a una almohada gritando que él también tiene mucho amor que dar.

    Un poco drama queen, lo sé, pero me ha hecho gracia. Si te consuela, todo el mundo tiene siempre la sensación de que ha querido más de lo que le han querido. Aunque sea un hijo de puta, fíjate, yo creo que hasta Franco pensaba que España le debía mucho más de lo que él le debía a España. Con eso te digo todo, jajajaja.

    PD: no te preocupes, en el fondo los Nachos en esta vida están para darnos ánimos. La vida es una mierda, pero tiene cosas como conocer a gente especial que compensan mucha de la mierda que hay que tragar por el medio. Al menos, tú has conocido a alguno, otros no tienen esa suerte. Y no hace falta irse al cuerno de África para encontrar gente con menos fortuna, me refiero.

    Un biquiño, campeón.

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