miércoles, 5 de octubre de 2011

NENO, Un Niño Pequeño / Capítulo 4: Don Constantino Cabezón Arribas, Maestro

Hola, soy Neno. Un niño pequeño.





A mi me gusta bastante ir al cole. Es que tengo un profe superguay. Se llama Don Constantino Cabezón Arribas. Mi mamá dice que es como los maestros de antaño. Yo no sé lo que significa antaño porque sólo soy un niño, pero lo que sí que sé es que mola mogollón.

Don Constantino me ha dado clase durante tres años seguidos de la E.G.B. Y sólo él. Ningún profesor más. Nos suele decir mucho que somos como los hijos que nunca tuvo y que él nos ve más a nosotros que nuestros propios padres. Es verdad. Porque estamos todo el día en el cole y yo a mi papá le veo sólo por las noches. Y los días que no está de viaje, claro. Es que es como si fuera nuestro segundo papá.

Ya se acaba el curso y no volveremos a dar más clases con Don Constantino. El próximo año tendremos muchos profesores, uno por cada asignatura. Jo, me va a costar mogollón aprenderme todos los nombres. Además, me ha dicho mi hermano mayor que algunos pegan y todo y que ponen castigos.

Hemos decidido, como despedida, comprarle un regalo todos los de la clase. Hemos puesto cada uno quinientas pesetas, que es muchísimo. Con todo lo que hemos juntado pueden comer los niños pobres del Domund por lo menos cien años. Mi mamá me los ha dado sin problemas porque dice que Don Constantino se merece eso y mucho más. Con tanto dinero igual nos podría llegar para un coche o algo así. Pero las niñas, que son las que mandan en mi clase, han dicho que le vamos a comprar una figura de cristal supergrandota que tiene forma de águila y una pluma que brilla metida en una caja. Qué tontería. Es mejor un coche. Para ir al pueblo de los abuelos, que el profe también tendrá que ir los sabados por la tarde al pueblo de sus abuelos.

Don Constantino dibuja superbien. Cuando hacemos un dictado, tenemos que dibujar el título con letras muy chulas y pintarlas de colores. Y siempre hay que hacer un dibujo que tiene que ver con lo que nos lee . Ayer nos dictó un trozo de Platero y Yo y tuvimos que dibujar un borrico pequeñito junto a un niño. A mi me salió chulísimo. Y el profe me felicitó. El profe hace muchos dibujos tambien en su casa y luego los trae a clase y los pone en la corchera, junto a los nuestros. Una vez hizo un mosaico con cuadraditos pequeños recortados de cartulinas de colores que representaba los signos del zodiaco. Era supergrande. Por lo menos tenía cien metros de alto. Bueno, igual menos, no sé. Pero ocupó casi toda la pared de atrás. A mi me encanta mirar el mosaico.

Cuando hacemos dibujos, siempre me felicita. Dice que tengo que dibujar siempre, que nunca deje de imaginarme cosas. Que eso es algo muy bonito que tengo que hacer toda mi vida. Cuando me dice eso no le entiendo muy bien. Porque los niños mayores y los papás no dibujan. Sólo juegan al fútbol y discuten entre ellos. Eso de hacer dibujitos sólo lo hacen los niños pequeños. Pero él insiste en que nunca, nunca deje de dibujar. Si lo dice Don Constantino será por algo.

Claro que, Don Constantino sí que es un señor mayor que hace dibujitos. Pero es el único que conozco. Bueno, igual el que dibuja a Mortadelo, que es calvo y con gafas, que le he visto en una foto. O el señor con bigote que sale en El Kiosko con Pepe Soplillo que dibuja directamente con rotuladores, sin lápiz ni nada. Pero esos no valen porque no viven en Burgos. Seguro que viven en Madrid o en Nueva York, o más lejos aún, que allí la gente mayor puede dibujar siempre que quiera, no van a misa y pueden decir palabrotas.

Mi profe ha convencido a mi mamá para que vaya a un curso de dibujo artístico los sábados por la mañana. Yo quiero ir, aunque me pierda los Electroduendes de la Bola de Cristal. Es más chulo dibujar. Don Constantino le dijo a mi mamá delante mío que me tiene que motivar a dibujar, que eso es algo que me acompañará toda la vida y me ayudará mucho más de lo que se imagina. Qué cosas más raras dice mi profe. Mi mamá dice que sí, que dibuje, pero que no deje de hacer los deberes, de estudiar y de sacar buenas notas. Porque de dibujar nadie se gana la vida. Es que mi mamá no conoce al dibujante de Mortadelo, que aunque sea calvo y tenga gafas parece buena persona y creo que le pagan y todo. Es lógico. No vas a hacer dibujitos gratis de mayor. Eso sería de tontos.

Todo el mundo en el cole quiere mucho a Don Constantino. Es que nunca nos pega, ni nos da capones ni reglazos. A veces sí que se enfada, pero luego nos sonrie cuando se le pasa. Pero casi nunca se enfada, porque nunca nos portamos mal con él. Es que le queremos mucho. Y cuando quieres a alguien de verdad no te enfadas, ni le haces rabiar, ni nada.

Algún día, cuando de mayor sea millonario, le compraré al profe el mosaico de los signos del zodíaco para ponerlo en el salón de mi castillo.

Y le compraré también un coche para que vaya al pueblo los sábados por la tarde a ver a sus abuelos. Y pagaré a un chófer con gorra para que le lleve y todo.

Bueno, adiós amiguitos. Hasta la próxima.



(Constantino Cabezón Arribas dió clase a Neno los cursos de 3ª, 4º y 5º de E.G.B.  en el colegio público Generalísimo Franco (sic) de Burgos (actual Río Arlanzón). Todavía sigue vivo y cumplió años el pasado 8 de septiembre (es lo poco que me ha chivado el Google). Neno no volvió a verle desde que terminó 8º de E.G.B., cuando continuó sus estudios en los Maristas,  pero, de vez en cuando, le recuerda con tanta intensidad como si fuera ayer. Gracias, Don Constantino)

14 comentarios:

  1. Muy, muy tierno. Muchísimo. Todos hemos tenidos profesores que nos marcan y nos animan a hacer lo que siempre quisimos. Yo, mismamente, debo mi blog a una profesora de Primaria que me animaba siempre a escribir.

    Y sigue siempre dibujando, Neno. Ya sabes que se te da genial y que todos te apoyamos.

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  2. Qué maravilla, cómo envidio a Neno, ya quisiera yo haber tenido un maestro que estimulara así la creatividad de los niños. Yo también dibujaba mucho, pero a mi profe sólo le importaba que no cometiéramos faltas de ortografía y que tuviéramos una buena caligrafía. Bueno, eso sí que me dejó marcado, jajaja. Le has hecho un precioso homenaje a tu profe y a José Ramón Sánchez, el dibujante de El Kiosko. Y es cierto eso que dices del tiempo que pasan los niños en clase, porque yo he tenido alumnos que, en un despite, me han llamado espontáneamente "papá". Y eso llega al alma, jajaja. Besos.

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  3. Apenas recuerdo a mis profesores, sólo los nombres de algunos, que eran curiosamente los más particulares, como no. Que bonitos los recuerdos infantiles de Neno y lo mejor es que no deja de ser ese niño que hace un tiempo fue.

    Besos.

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  4. En estos tiempos de tanto maltrato para los maestros, lo que has escrito es una oda a la buena educación. Yo también tuve maestros así, y recuerdo sus nombres: Carmen, Alvaro. Carmen ya no está, pero a don Alvaro, con el 'don', aún le sigo viendo. Construyó una persona sobre mí. Si leí a Julio Verne, fue por él. Si hoy soy astrónomo aficionado, fue por él. Y esas cosas no tienen precio ni nunca se olvidan.

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  5. Me ha encantado la entrada, gracias por hacerme recordar aquellos tiempos del colegio...
    Un fuerte besazo

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  6. Querido ZOWI, casi me saltas las lágrimas, pero no por lo de tu profesor, muy loable tu homenaje, por cierto, sino por lo del dibujante de EL KIOSKO y de otro programa anterior DABADABADÁ, que era JOSÉ RAMÓN SÁNCHEZ ¡Dios mío cómo envidiaba su habilidad, y como me gustaba ese estilo tan suyo, como haciendo los perfiles de los dibujos con líneas temblonas! A mí me gustaba mucho dibujar de pequeño, lo hacía bastante bien, pero esto es como todo, que la falta de práctica hace que pierdas el don... me has traído, ahora has sido tú, muchos recuerdos de mi infancia...

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  7. Ay, que bonito, Zowi. Yo era pésimo dibujando, creo que no era mi fuerte, aunque en el instituto mejoré mil. Claro que mi EGB fue todo un proceso, de ser un malincuente en clase a ser de los más aprovechables, de pensarse mi profesora que jamás terminaría ni el instituto, por vago, a licenciarme y sacar una opo. Ella, que vive en mi pueblo (mi profesora) me lo dijo una vez, porque coincidimos, por suerte, a menudo... pero ella sí que daba guantazos...

    Bicos Ricos

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  8. Qué entrada para maravillosa, me gustan estas entradas, me has transportado no solo a tu niñez sino también a la mía pues a través de tus recuerdos he revivido los míos.

    Sin duda tenemos profesores que nos dejan una fuerte impresión. Yo recuerdo a muchos. Lo curioso es que esta entrada en ese mismo estilo es el que describo en mi post de despedida a Thiago, donde el con una candidez propia de un niño relata su pueblo.

    Esta entrada me ha conmovido muchísimo!! Que bueno encontrarte!

    Te envió un fuerte abrazo!!

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  9. Joer... Me muero de envidia, no puedo explicarlo pero... Ays si es que es la misma chispa que tiene quien ya sabes. O tenía, visto lo visto...

    Ay, que es que estoy muy sensible estos días, tontolhaba!

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  10. ¡Qué preciosa panel! Me ha encantado. Buen homenaje a esos grandes maestros que han pasado por nuestra vida en nuestros enanos años... podría numerar muchos de forma muy muy cariñosa.
    Don Constan tenía buen ojo contigo... eres un artista! jajaj!

    Besos, Zowín!

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  11. Has conseguido que vuele de nuevo hasta el pasado y recuerde a algunos de aquellos profesores, que a pesar de su severidad, consiguieron despertar en mi el placer de descubrir y aprender cosas nuevas.

    En mi caso no fue el dibujo, que más bien era una tortura para mi cada día jajaja, sino más bien la historia, pero me has hecho recordar a varios profesores de aquella época.

    Este relato destila ternura, nostalgia y sensibilidad. Precioso. Gracias a Pimpf he podido recuperarlo que en su momento me lo perdí.

    Un beso (a ese neno, para que no crezca)

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  12. Increible, yo también fui a clase con Constantino Cabezón y tengo muchos recuerdos iguales a los tuyos. Qué ilusión leerte!!También me acuerdo me venía un amigo suyo a cantarnos el Adeste Fidelis y como hacía concursos en clase, números del uno al diez, y luego empezaba las categorías: Nombre de chico, profesión, ciudad, deporte.... y así a ver quien coincidía en más con las suyas. Y la manera de preguntarnos los verbos y los equipos que teníamos en clase.... Qué nostalgia!

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  13. Yo he tenido a ese profesor,hace ya 30 años,y no es un bonito cuento,yo también le recuerdo así,y mi hermano diez años Mayor que yo, también le sigue recordando con cariño.

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