Antínoo nació en el año 110 después del nacimiento del judío con barbas. En Bitinia (Asia Menor). Debía estar muy bueno y ser muy guapo porque fue verle el emperador romano Adriano, en uno de sus viajes a la zona, y quedarse colgado de él para el resto de su vida. Y más allá.
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| Antínoo en una representación egipcia y Adriano con su barbita de papi. Por cierto, ahora todos los gayes guays llevan barbita. Me voy a tener que dejar yo una a este paso para ser modernillo |
Cuando Adriano le ve, Antínoo no es más que un adolescente. Y una vez más debemos quitarnos los prejuicios judeo-cristianos de la cabeza y no juzgar esta relacción como insana o perversa. Las relacciones entre jovencitos y adultos de la antigüedad iban mucho más allá de un mero componente sexual. Aunque follar tambien follaban, claro.
Adriano fue emperador del Imperio Romano entre los años 117 y 138 de nuestra era. Nació, probablemente, en Itálica (Hispania Baetica), muy cerca de la actual Sevilla. Llamado el emperador viajero, fue un gran enamorado de las artes. Entre otros muchos hechos sucedidos a lo largo de su mandato, destaca la construcción del famoso muro de Adriano, levantado en piedra de costa a costa, de este a oeste de la isla de Britania para consolidar la frontera con las hostiles tribus de los britanos del norte y considerada, en su época, la mayor obra civil jamás construida. (En este punto recomiendo, de verdad, la peli La Legión del Águila donde, aparte de contar esta historia del muro, aparece Channing Tatum en faldita romana y con el pelo cortito y Jamie Bell enseñando pechito y haciendo de su esclavo. La imaginación de los muy retorcidos como yo se desata sin remedio).
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| Vale, vale. No son ni Adriano ni Antínoo, pero como analogía muy mal traída nos podría servir. Además, así pongo una fotico del Tatum, que siempre viene bien |
La relación entre Adriano y su esposa, una tal Vibia Sabina, nunca fue buena y ésta tuvo que tragar carros y carretas con esta nueva relación. Porque Adriano nunca la ocultó. Más bien al contrario, se encargó de que todos nos enteráramos y de que haya llegado hasta nuestros días, dos mil años después.
Adriano no se separará de él hasta la muerte del joven en el año 130. Con sólo veinte añitos. Otro bello cadáver para la historia de los bellos cadáveres. Hay muchos relatos sobre la muerte de Antínoo, aunque yo recogeré la más poética y épica, porque a mi me da la gana y porque me gusta más.
Los hados habían vaticinado a Adriano una muerte inmediata. Para burlar la fatal fortuna del emperador, Antínoo se sacrifica por su protector, para calmar la ira de los dioses, ahogándose voluntariamente en el río Nilo. Un sacrificio por amor. Vale, vale. Seguramente murió de un catarro mal curado, pero como no sabemos realmente la verdad yo me quedo con esta historia.
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| Ay madre. Se nos ha muerto el muchacho. La que nos espera, que el Adriano el luto lo lleva muy malamente |
Lo cierto es que Antínoo muere en vida de Adriano. Y éste, totalmente jodido por la pérdida, convertirá a su joven amante en todo un dios, hasta su propia muerte en el año 138. Fueron ocho años en los que la máxima obsesión de Adriano fué recordar a su protegido. Es que el hombre estaba muy pillado. Siempre pasa lo mismo, el jovencito tiene siempre pillado por los huevos al adulto, que se convierte en su marioneta. Aunque pueda parecer, en un principio, lo contrario.
Adriano funda la ciudad de Antinoópolis en Egipto, donde levanta un obelisco en su memoria, que hoy todavía se conserva en Roma. A partir de entonces el muchacho será representado como un dios, apareciendo en numerosas esculturas como Dionisos o como el mismísimo Osiris, según la zona geográfica donde fuera representado.
Se levantaron numerosos templos en su memoria, se organizaron juegos olímpicos en su honor, se escribieron cientos de versos loándole, se acuñaron monedas con su efigie. E incluso se le puso su nombre a una constelación de estrellas. Todo ésto en vida de Adriano.
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| La verdad es que el muchacho no estaba nada mal. |
Cuando el cristianismo empieza a hacer de las suyas y a extender su penumbra en la historia desarmando la edad antigua, encuentra en la historia de Adriano y Antínoo argumentos para su oscuro discurso. Condena su relación homosexual. Critica el politeísmo romano capaz de representar a un chaval cualquiera como un dios. Focaliza en esta relación la corrupción de todo un imperio. Y hasta ahora. Pederastia no significa lo que nos han hecho creer que significa. Lo han conseguido. Nos han dado la vuelta a la historia y a la belleza. Y de paso nos han convertido en seres mediocres. Enhorabuena.
El renacimiento, que se libra en parte de las ataduras morales de la edad media, recupera la figura de Antínoo convirtiéndole en todo un símbolo y volviendo a representarle hasta la saciedad.
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| Antínoo Capitalino, encontrado en el s.XVI y adorado entre los renacentistas |
Actualmente se conservan alrededor de 100 esculturas del joven de las muchas que se le hicieron en la antigüedad y unas 250 representaciones en monedas. Aparte de pinturas, mosaicos y otros objetos.
Una vez más me he puesto mi traje de Zowi Stardust, me he montado en mi nave espacio-temporal y me he ido a dar una vuelta al Imperio Romano del siglo II D.C. Y he tenido la suerte de coincidir en el momento en el que Adriano ve por primera vez a Antínoo. Ésto es lo que vi:
Háblame de aquel verde y oloroso atardecer, cuando tendida junto a la ribera
Escuchaste la risa de Antínoo desde la barca de Adriano
Y cómo lamiste la corriente calmando tu sed y contemplaste cor ardor y calidez
El cuerpo de marfil de aquel joven y singular esclavo con una granada en los labios.
(Oscar Wilde, escritor y marica)










