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viernes, 30 de diciembre de 2011

Crossover Bloguero 2: Z Me Pone

Z me pone.

Me ha regalado en el amiguito invisible que nos organizó Breziak la semana pasada una cosa que me ha gustado mucho.

Un relato que me ha dejado cachondo perdido. Soy así de fácil.

Le he pedido permiso para que me lo deje reproducir aquí y así yo lo ilustro de alguna manera. Y dibujando a Z me he puesto un poco más cachondo todavía.

Z es divertido. Está un poco de vuelta de todo, como dice en su perfil, pero eso a mi me gusta. Esa forma tan puñetera de ver la vida a mi me encanta. Es sexy. Y para colmo, Z está bueno. Al menos las fotos que nos ha ido mostrando en su blog así lo dejan entrever. Resumiendo: Z me pone 

Este es el enlace a su relato: EL RELATO DE Z . Y debajo están mi dibujito y el propio cuento de Navidad que Z me regaló:



Seré breve. No por mi falta de tiempo, que también, si no por la más mínima discrección no diré cómo lo conocí. En realidad. él vino a mí, así que debiera decir cómo me conoció. Simplemente, sucedió. Un día, llegó un mail, al que respondí, como siempre, tarde, pues por eso soy la última letra del abecedario. Pasaron los días y llegó otro, al que siguieron varios más. Semanas, meses, y un buen día, un intercambio de teléfonos. Una llamada. Una voz agradable. Una risa fresca con sabor a menta. Un palpitar. La promesa de un tal vez nos conozcamos. 

Llegó el día. Fué allá por Navidad de aquel año. Durante el día previo, limpié mi casa, adorné la ventana, coloqué el árbol. Casi muero ahogado estrangulado por las luces de navidad que algún día alguien debería de prohibir. Pero lo logré. Todo estaba preparado, pensaba mientras desde mi salón llegaban los acordes de un villancico de Mariah Carey. Sonó el timbre. Preparé mi regalo, una pequeña cajita de madera que guardaba en su interior las hojas donde vivía el sueño de habernos conocido. Sonó el timbre, abrí la puerta y escuché un suspiro por detrás de la madera. Un grito ahogado de sorpresa, un "hola, qué tal?" al que siguió un "bueno, pues aquí estoy". 

Pasa dentro, que hace frío hoy, Voy, dime... dime dónde puedo dejar el abrigo. Ponlo aquí, déjame verte. Pues sí que eres alto. Pues tú más. Y qué me cuentas. Blablablablabla.

A la mañana siguiente el crujido de las sábanas despertó mis oídos dormidos. Tras los cristales de la ventana, se veía la ciudad desperezarse. A mi lado, unas hojas en blanco y una de ellas garabateada con prisa. Mi regalo estaba entregado. Ya se había puesto a nevar. 

martes, 6 de septiembre de 2011

Crossover Bloguero 1: Homografía (Verso)

Esta entrada de hoy va a ser buena. ¿Por qué?. Porque no la he escrito yo.

El texto que reproduzco a continuación pertenece al Observatorio Gay Granatense, del siempre divertido Andrés, que escribe el blog http://homografia.blogspot.com/.

Dentro de este blog, en una pestañita situada en la parte superior de la página se encuentra un tesoro que yo, lo reconozco, tardé en descubrir. Pero ya soy fan. Basta con hacer clic en Homografía (Verso) y descubrir la tremenda sensibilidad de este bloguero. Toda su vida en unos versos sencillos, eficaces, a veces divertidos, otras veces demoledoramente profundos. Pero siempre preciosos. Lo de preciosos queda muy marica, ¿no?. Pues es lo que siento.

Y no es peloteo, de verdad. Es una forma de devolverle a este bloguero todo el cariño que me ha demostrado desde que yo empecé con todo esto. Le he pedido permiso, via e-mail, para reproducir uno de sus poemas y él, amablemente, me lo ha dado. De todos los poemas (tiene un montón, ¿de dónde sacas el tiempo, cabrón?) he elegido el titulado La Diferencia. Podría haber ilustrado cualquier otro, pero este me ha llegado especialmente. Por lo que estoy viviendo en la actualidad. Por lo que me gustaría que a mi me pasara. Yo quiero ser el diferente para mi otro diferente.



LA DIFERENCIA


Hombre soy como los hombres
que andan y se muestran
en las calles, en las oficinas,
en las playas, en los bares,
en esta feria de vanidades.

Hombre soy como los hombres
de este catálogo de la vida,
no soy un saldo, ni una oferta,
ni una tara, ni una liquidación,
pero tampoco un producto estrella.

Hombre soy como los hombres
entre los que me comparas,
jugando al juego de las siete diferencias:

Mira mi rostro, no soy guapo,
mira mi pecho, sin pectorales,
mira mi torso, sin abdominales,
mira lo definitivo, sin tallaje.

Hombre soy como los hombres:
mirada, pestaña, hombros y bañador
marcaron la diferencia
para que yo fuera
tu hombre entre los hombres. 



Pues lo dicho. Gracias, Andresito.

(Esto de los crossover entre blogueros hay que repetirlo. Hay por ahí algunos que escriben realmente bien y me gustaría colaborar con ellos. Tiempo al tiempo).