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sábado, 24 de diciembre de 2011

NENO, Un Niño Pequeño 6: Me Gustan Las Castañas Calentitas

Hola, soy Neno. Un niño pequeño.


Dentro de poco es la Navidad. A mi me gusta mogollón la Navidad. No porque nazca el niño Jesús, el hijo de Dios en la tierra y todo éso. No, no, qué va. Me gusta mucho la Navidad porque no hay colegio, se come superbien y porque me regalan muchas cosas superchulas. Pero no sólo juguetes, ojo, que ya no soy un niño pequeño, pequeño. Tambien me regalan cosas útiles como calzoncillos, calcetines, camisetas Abanderado que dan calorcito y pañuelos de tela. Los pañuelos de tela vienen en una caja de cartón con una tapa de plástico transparente que luego yo aprovecho para guardar los cromos repetidos. Pero los pañuelos también los uso, que conste. Para sacarme los mocos con educación. No directamente metiéndome el dedo, que sería lo normal, sino con el pañuelo. Cuando los saco los miro como diciendo: "Jo, qué largo y qué chulo". El otro día me saqué uno que creo que me llegaba hasta el celebro de lo larguísimo que era. Ha debido quedar un hueco en el craneo y todo de lo grande que era.

Yo ya  no creo en los Reyes Magos. Que no soy tan niño, chaval. Ya sé que, en realidad, son los papás. Y los abuelos. Y los tíos. Y los vecinos de toda la vida. Y los amigos de mis papás. Todos ellos son los Reyes Magos. A mi me viene bien, porque así escribo como diez cartas distintas. Es más trabajo intelectual, pero me compensa. Antes, cuando creía que los Reyes Magos eran sólo los personajes del cuento de la Biblia, sólo escribía una. Y no me cabía todo, claro. Pero ahora ya me cabe todo lo que quiero, porque lo reparto en muchas cartas. Y por temas. A los abuelitos de Burgos, por ejemplo, les pido los pañuelos y los calzoncillos y esas cosas, para quitármelas de encima y pasar a lo importante. Porque si les pido el barco pirata de los click de Playmobil o el Cinexin de Disney, pues sé que no me lo van a traer. Yo creo que es porque no saben leer. O éso o por fastidiar. Pero no creo que sea por esto último, porque los abuelos de los niños no suelen fastidiar.  Como mucho suelen molestar un poco. Pero sin maldad.

Sin embargo, a mi tío Jesús le pido lo mejor. Porque como es soltero y no tiene novia, pues es multimillonario. Ya os he dicho alguna vez que tiene un video 2.000 y todo. Y a todos sus sobrinos les trae lo que le piden. Y además, nos regala un libro que él elige. Pero de los superbuenos y grandes. El año pasado me regaló, aparte del castillo medieval de los click de Playmobil, un libro del Maravilloso Mundo de los Gnomos, que te cuenta la naturaleza de los árboles y los bichos del bosque profundo como los mapaches y las abutardas. En Burgos creo que no hay de éso. Gorriones y palomas sí, pero abutardas no. Y mapaches creo que tampoco. Al menos cerca de mi casa. Yo no me he leido la letra ni nada, porque no tiene un argumento de aventuras de morirse gente, pero los dibujos eran guays y me gustaron mucho. Yo copié uno y se lo regalé a mi tío Jesús. Dedicado y todo. No se quejará. 

Ayer pasé por Galerías Preciados con mi hermano y mi prima, por la tarde, a la salida del colegio. Siempre vamos, todos los años, porque un mes antes de Navidad, en la tercera planta quitan la ropa de señoras mayores que molesta y ponen todo lleno, lleno de juguetes. En Galerías Preciados hay escaleras mecánicas y todo. Ya ves, majo. Seguro que en tu pueblo no hay. Y en Galerias Preciados te regalan el catálogo de los juguetes. Pero sólo un catálogo por persona, ¿eh?. No vayais de listos y os lleveis más. Sobre todo si venís de los pueblos de fuera. Que tenemos prioridad los de Burgos. Es que mi hermano se quiso llevar ayer diez para venderlos luego en el patio por cincuenta pesetas y un señor con gorra casi nos lleva a la cárcel de Galerías Preciados. Imagínate, qué miedo pasé, majo. Como en el libro del Conde de Montecristo me veía yo. Escapando de la cárcel para que no nos echara la bronca mamá por llegar tarde a casa.

Cuando estos días vamos a casa por la tarde después del cole, cogemos el autobús, como siempre, en la parada de los soportales de Antón. Pero ahora nos ponemos junto al puesto de la castañera. Porque hace más calorcito. Nos ponemos del lado que te da todo el humo, para que luego nos huela la ropa a castañas y vayamos todo ahumados a casa, como la cecina de León. A veces compramos un cucurucho de castañas. No todos los días, que son supercarísimas. Son casi tan carísimas como el cabiar negro que ponen en los canapés en Navidad con una aceituna rellena de anchoa encima, o casi tan carísimas como las ostras salvajes que vienen de un mar que hay en Galicia que está lejísimos y se tarda meses en llegar o casi tan carísimas como el jamón de cerdo del bueno. Pero no como el serrano que compra mi mamá en la charcutería de Pili, que por mucho que diga ella, no sabe igual. Al menos eso dice mi papá. Cuando compramos las castañas nos quitamos los guantes y las apretamos fuerte entre las dos manos. Qué calorcito más rico que dan. Cuando están ya suficientemente espachurradas, nos las comemos. Qué ricas, casi tanto como la Nocilla sólo negra. Bueno, no tanto, que me he pasado. Que más rico que la Nocilla sólo negra no hay nada.

Porque, a todo ésto, no sé si lo sabeis, pero en Burgos hace un frío que te puedes morir y todo. El otro día me dijo mi mamá que un niño del barrio se había muerto congelado por no llevar el gorro y la bufanda puestas. Jolín, morir congelado. Cómo mola. Como los exploradores del Polo Norte. El Polo Norte es donde se murió Félix Rodríguez de la Fuente. Creo. Pero no de frío. Se murió de accidente de helicóptero. Y luego se lo comieron los lobos salvajes de la raza que come carne humana. Bueno, esto último me lo ha contado Elías. Uno de mi clase. Que es un poco mentiroso. Así que no me lo creo demasiado. Elías es el que me dijo también, que el golpe de estado de Tejero había sido, en realidad, una invasión alienígena como la de los de V, pero que les salió mal porque el rey Juancar, que es superlisto, descubríó enseguida que eran lagartos come ratas y no guardias civiles. Esta historia si que me la creí, hasta que mi papá me dió un capón cuando se la conté a él , mientras me decía: "No digas sandeces, Neno".

Este año me lo pasaré superbien en las Navidades. Porque estaremos todos los primitos juntos. Hemos quedado entre los primitos, en una asamblea de primitos, que no queremos ir este año a la misa del Gallo. Que preferimos jugar a las cartas en la mesa redonda de los niños. Pero creo que al final nos va a tocar ir. Que cualquiera les lleva la contraria a mi mamá y a mis tías. Mi papá y mis tíos, por ejemplo, nunca se atreverían. Más les vale.

Bueno, niños. Y niñas, claro. Que paseis una feliz Navidad. Y que os traigan muchas cosas los Reyes Magos. Y si ya sabeis que los Reyes Magos no existen, no se lo digais por el momento a vuestros papás. Para no quitarles la ilusión todavía. Pobrecitos.

miércoles, 26 de octubre de 2011

NENO, Un Niño Pequeño / Capítulo 5 : El Papá De Rafita Es Superguay

Hola, soy Neno, un niño pequeño.


El Papá de Rafita es superguay. Rafita es también guay, pero su papá lo es más.

Todas las tardes, después del cole, vamos a casa de Rafita. Cuando llegamos, no está ni su mamá ni su papá. Ellos vienen más tarde. Es que, parece ser, y ésto es superextraño, pero es verdad de la buena, los dos trabajan. En mi casa, mi mamá no trabaja y está siempre: cuando me levanto, cuando voy a comer, cuando llego por la tarde y también está por la noche, cuando me acuesto. Pero en casa de Rafita no. Cuando llegamos del cole hay una señora que no es ni su abuela, ni su tia, ni nada de nada de su familia. Está ahí para cuidar de Rafita y de su hermana pequeña. Creo que la pagan y todo. Pero de esto no estoy muy seguro.

Nada más llegar merendamos, mientras vemos la tele. Vemos el Barrio Sésamo, que es un poco rollo porque es para niños pequeños. Porque yo ya me sé todo lo que sale, que es muy fácil. Pero es lo que echan y nos aguantamos. He oido, a mi tío Jesús, que en América, donde hacen las peliculas, hay más canales de televisión y puedes ver hasta tres o cuatro cosas a la vez. Pues eso es una tonteria. Cómo vas a ver tres o cuatro cosas a la vez. Así no te enteras de nada. Es  que, como dice mi tio Jesús, los americanos están todos locos. Pero a mi, a pesar de que Barrio Sésamo ya me lo sé de memoria, me gusta verlo, porque la tele de Rafita es en color. ¿Sabiais que Espinete es rosa?. Pues os lo juro. De verdad. Y si no que me muera ahora mismo. Yo hasta que no lo vi en casa de Rafita, no lo sabía.

En mi casa no tenemos tele en color. En mi casa Espinete es gris. Como muchas cosas en mi casa.

Luego nos ponemos a hacer los deberes. Es que Rafita y yo vamos a la misma clase. Así los hacemos más rápido y nos podemos copiar. Claro que al dia siguiente don Constantino nos dice que hemos escrito lo mismo, nos mira y nos sonríe. Y nos dice: es bueno que lo hagais juntos, aunque os copieis. Es que don Constantino mola.
Hacer los deberes en casa de mi amigo es muy chulo porque tienen muchos libros gordos y si tenemos que buscar algo está todo escrito en éllos. Sólo hay que saber buscarlo. El otro día tuvimos que buscar a los Reyes Catolicos y escribir su historia y dibujarles. Los Reyes Católicos, para los niños que no lo sepais, eran un señor y una señora que vivieron hace muchos años y que eran los que más mandaban en España entonces. Como Felipe González, que es el rey de ahora, pero en vez de uno, antes eran eran dos. Pues mejor para ellos, porque hacer los deberes entre dos es más fácil.

En mi casa no hay muchos libros. Bueno, sí, hay unos libros de los que regala la Caja de Ahorros del Círculo Católico a su impostores (o impositores, no me acuerdo). Hay uno sobre los animales domésticos con la portada verde, que es muy bonito porque tiene alguna foto en color y muchos dibujos sobre las razas  de los perros y de los gatos. Yo éste no me lo he leido, pero le uso para apoyarme cuando dibujo viendo la tele porque tiene las tapas duras y es muy grande. Hay otro de las plantas para saber resgarlas y que no se te mueran. Otro de cocina para viejos, de cosas que no le gustan a los niños, como los garbanzos o las verduras. Y también tenemos el Cantar del Mio Cid, que es un rollo porque viene en verso, no tiene dibujos y no cuenta la historia verdadera. Porque la historia verdadera es la que yo he visto en los dibujos animados, en los de Rui el Pequeño Cid que echan los sábados. Y no ésta, que es una tonteria y un rollazo.

Mientras estamos haciendo todavia la tarea, llega el papá de Rafita de su trabajo. Le da un beso a mi amigo y a mi me sonrie y me saluda alborotándome el pelo. A mi me hace gracia y me gusta. Lo hace como si él fuera mi papá también.  Nos pregunta qué tal el cole y nosotros se lo contamos todo. Es muy simpatico. A veces, cuando tenemos dudas y no sabemos hacer algo nos lo excplica muy bien. Como un maestro. Es que es superlisto.

Poco después llega la mamá de Rafita. Y se dan un beso los dos papás. En la boca. Eso sí que es raro. Es como si se quisieren o algo y fuesen novios en vez papas. Yo sonrío cuando les veo besarse. Es chulo.

En mi casa mis papas no se besan. Eso seria rarísimo. Ni se sonríen mucho. Porque mis papas son unos papas normales. A veces incluso, ni se saludan cuando llegan. Seguro que es porque yo he hecho algo mal y se lo ha contado mi mamá a mi papá y se han enfadado.

Cuando terminamos de hacer los deberes, nos ponemos a jugar, o a hacer dibujos. El papá de Rafita, como es guay, tiene una camara de video. Y lo mejor de todo es que nos la deja. La usamos para hacer dibujos animados. El otro día hicimos uno sobre un gota de agua que cae de una nube y viaja por los rios hasta el mar. Nos quedó suerchulísimo. Yo la dibujé. La gota movía la boca y todo y abria los ojos y los cerraba. Luego le pusimos voces encima. Yo hacía de la gota.y Rafita era el narrador. Cuando terminamos lo pusimos en el salón, de estreno mundial, a los padres de Rafita. Al final aplaudireron y nos felicitaron.

Como a Rafita tambien le gusta dibujar e inventarse coasas, nunca nos aburrimos. Hacemos juegos de mesa de guerras medievales con brujos y dragones o hacemos marionetas con ropa vieja que nos da la mamá de Rafita. A veces cojemos los click de Playmobil y les transformamos en superhéroes de los tebeos. Les pegamos papeles con cola y luego les pintamos con los Carioca según sea cada personaje. Tenemos ya un montón. A mi el Superman me ha quedado muy chachi. Le he puesto capa y todo.

Yo me lo paso muy bien en casa de Rafita.


EPILOGO: Neno fue amigo de Rafita desde 3º hasta 8º de E.G.B., cuando, por misterios de la vida, a Rafita le dejó de gustar dibujar y de inventarse cosas. La imaginación se le había agotado. Se juntó con otros niños y empezó a hablar de las niñas. Primero de lo tontas que eran y luego de lo mucho que le gustaba Susana Renuncio, de 8º B. Poco después, dejaron de verse y de hablarse. Así, sin más. Sin decirse nada.

Casi veinte años después, volvieron a cruzarse, charlaron, se dejaron los móviles, se dijeron "ya nos veremos". Y un día cambiaron el "ya nos veremos" por un "nos vemos mañana". Y tomaron un café recordando los viejos tiempos. Y hablaron de su vida. Rafita se llamaba hora Rafa y tenia ahora un Rafita pequeño. No con Susana Renuncio. Con otra. Y otra  vez, de nuevo, sin decirselo, decidieron no volver a verse nunca más. Porque Neno no tenia un Rafita pequeño, ni lo tendría nunca. Ni había salido con una Susana Renuncio, ni saldria nunca. Y al final,  Neno, que ya no se llamaba Neno, comprendió por qué habían dejado de ser amigos hacía años.

Porque los dos vivían en planetas totalmente diferentes.

miércoles, 5 de octubre de 2011

NENO, Un Niño Pequeño / Capítulo 4: Don Constantino Cabezón Arribas, Maestro

Hola, soy Neno. Un niño pequeño.





A mi me gusta bastante ir al cole. Es que tengo un profe superguay. Se llama Don Constantino Cabezón Arribas. Mi mamá dice que es como los maestros de antaño. Yo no sé lo que significa antaño porque sólo soy un niño, pero lo que sí que sé es que mola mogollón.

Don Constantino me ha dado clase durante tres años seguidos de la E.G.B. Y sólo él. Ningún profesor más. Nos suele decir mucho que somos como los hijos que nunca tuvo y que él nos ve más a nosotros que nuestros propios padres. Es verdad. Porque estamos todo el día en el cole y yo a mi papá le veo sólo por las noches. Y los días que no está de viaje, claro. Es que es como si fuera nuestro segundo papá.

Ya se acaba el curso y no volveremos a dar más clases con Don Constantino. El próximo año tendremos muchos profesores, uno por cada asignatura. Jo, me va a costar mogollón aprenderme todos los nombres. Además, me ha dicho mi hermano mayor que algunos pegan y todo y que ponen castigos.

Hemos decidido, como despedida, comprarle un regalo todos los de la clase. Hemos puesto cada uno quinientas pesetas, que es muchísimo. Con todo lo que hemos juntado pueden comer los niños pobres del Domund por lo menos cien años. Mi mamá me los ha dado sin problemas porque dice que Don Constantino se merece eso y mucho más. Con tanto dinero igual nos podría llegar para un coche o algo así. Pero las niñas, que son las que mandan en mi clase, han dicho que le vamos a comprar una figura de cristal supergrandota que tiene forma de águila y una pluma que brilla metida en una caja. Qué tontería. Es mejor un coche. Para ir al pueblo de los abuelos, que el profe también tendrá que ir los sabados por la tarde al pueblo de sus abuelos.

Don Constantino dibuja superbien. Cuando hacemos un dictado, tenemos que dibujar el título con letras muy chulas y pintarlas de colores. Y siempre hay que hacer un dibujo que tiene que ver con lo que nos lee . Ayer nos dictó un trozo de Platero y Yo y tuvimos que dibujar un borrico pequeñito junto a un niño. A mi me salió chulísimo. Y el profe me felicitó. El profe hace muchos dibujos tambien en su casa y luego los trae a clase y los pone en la corchera, junto a los nuestros. Una vez hizo un mosaico con cuadraditos pequeños recortados de cartulinas de colores que representaba los signos del zodiaco. Era supergrande. Por lo menos tenía cien metros de alto. Bueno, igual menos, no sé. Pero ocupó casi toda la pared de atrás. A mi me encanta mirar el mosaico.

Cuando hacemos dibujos, siempre me felicita. Dice que tengo que dibujar siempre, que nunca deje de imaginarme cosas. Que eso es algo muy bonito que tengo que hacer toda mi vida. Cuando me dice eso no le entiendo muy bien. Porque los niños mayores y los papás no dibujan. Sólo juegan al fútbol y discuten entre ellos. Eso de hacer dibujitos sólo lo hacen los niños pequeños. Pero él insiste en que nunca, nunca deje de dibujar. Si lo dice Don Constantino será por algo.

Claro que, Don Constantino sí que es un señor mayor que hace dibujitos. Pero es el único que conozco. Bueno, igual el que dibuja a Mortadelo, que es calvo y con gafas, que le he visto en una foto. O el señor con bigote que sale en El Kiosko con Pepe Soplillo que dibuja directamente con rotuladores, sin lápiz ni nada. Pero esos no valen porque no viven en Burgos. Seguro que viven en Madrid o en Nueva York, o más lejos aún, que allí la gente mayor puede dibujar siempre que quiera, no van a misa y pueden decir palabrotas.

Mi profe ha convencido a mi mamá para que vaya a un curso de dibujo artístico los sábados por la mañana. Yo quiero ir, aunque me pierda los Electroduendes de la Bola de Cristal. Es más chulo dibujar. Don Constantino le dijo a mi mamá delante mío que me tiene que motivar a dibujar, que eso es algo que me acompañará toda la vida y me ayudará mucho más de lo que se imagina. Qué cosas más raras dice mi profe. Mi mamá dice que sí, que dibuje, pero que no deje de hacer los deberes, de estudiar y de sacar buenas notas. Porque de dibujar nadie se gana la vida. Es que mi mamá no conoce al dibujante de Mortadelo, que aunque sea calvo y tenga gafas parece buena persona y creo que le pagan y todo. Es lógico. No vas a hacer dibujitos gratis de mayor. Eso sería de tontos.

Todo el mundo en el cole quiere mucho a Don Constantino. Es que nunca nos pega, ni nos da capones ni reglazos. A veces sí que se enfada, pero luego nos sonrie cuando se le pasa. Pero casi nunca se enfada, porque nunca nos portamos mal con él. Es que le queremos mucho. Y cuando quieres a alguien de verdad no te enfadas, ni le haces rabiar, ni nada.

Algún día, cuando de mayor sea millonario, le compraré al profe el mosaico de los signos del zodíaco para ponerlo en el salón de mi castillo.

Y le compraré también un coche para que vaya al pueblo los sábados por la tarde a ver a sus abuelos. Y pagaré a un chófer con gorra para que le lleve y todo.

Bueno, adiós amiguitos. Hasta la próxima.



(Constantino Cabezón Arribas dió clase a Neno los cursos de 3ª, 4º y 5º de E.G.B.  en el colegio público Generalísimo Franco (sic) de Burgos (actual Río Arlanzón). Todavía sigue vivo y cumplió años el pasado 8 de septiembre (es lo poco que me ha chivado el Google). Neno no volvió a verle desde que terminó 8º de E.G.B., cuando continuó sus estudios en los Maristas,  pero, de vez en cuando, le recuerda con tanta intensidad como si fuera ayer. Gracias, Don Constantino)

jueves, 22 de septiembre de 2011

NENO, Un Niño Pequeño / Capítulo 3: Las Revistas Cochinas Y La Pilila Gordita

Hola. Soy Neno, un niño pequeño.


El otro sábado tuvimos convivencias con los otros niños de la catequesis. Las convivencias son un poco rollo porque estás todo el día hablando de Jesucristo y de la Virgen y no te dejan hablar del último capítulo de "V" porque, según dice el padre Ramón, "eso no viene a cuento, Neno". Bueno, pues yo creo que sí que viene a cuento porque es superimportante el último episodio que han echado porque era cuando nacía el bebé alien y eso si que viene a cuento y es superimportante que lo sepan todos los niños del mundo, incluso los negritos de África. Y no lo de Jesucristo Nuestro Señor, que eso ya me lo han dicho por lo menos mil veces. O mil quinientas, que no las he contado.

Mi mamá me ha preparado para la comida un bocadillo de tortilla con bonito y luego, todavía calentito, lo ha envuelto en papel albal. A mi me encanta porque luego, cuando vas a comerlo, el pan parece chicle y eso me mola. Un bocadillo de chicle con tortilla. ¡Qué superinventos hace mi mamá!. También me ha dado una naranja, pero esa la tiré porque hay que pelarla y es un rollo. Uno de los niños ha llevado para comer un Bollicao y un yogurt super raro en una botella que dice que es para beber y no necesita cuchara. Qué molón. Sus papás deben ser millonarios o extranjeros porque de eso en mi barrio no hay.

Por la tarde nos han puesto filminas, o filiminas, como decimos todos. Ha sido lo más emocionante de las convivencias. No es que sea como un episodio de "V", pero apagan las luces y proyectan unas filiminas en la pared y con un casete se escucha una historia con música de fondo y todo. Como una película, pero sin que pase nada guay. El padre Ramón siempre las pone al revés, todos nos reimos mucho, gritamos "¡que está al revés, padre Ramón!" y el Padre Ramón se enfada, nos grita que nos callemos, las da la vuelta y sigue con la historia. El tema de las filiminas de hoy era de lo que nos quiere Jesús y de que tenemos que ser mogollón de buenos con los papás, con los otros niños, con los abuelitos... Hay que ser buenos con todos. Pero eso ya me lo sabía. Yo es que soy superlisto.

Pero lo mas extraño del dia, aparte de que al final se ha atascado la máquina de ver filiminas y no hemos podido terminar de verlo todo, ha sido cuando nos han dejado tiempo libre después de comer. Podíamos jugar a lo que quisiéramos en el patio del colegio en el que estábamos. Pero unos niños mayores, que tienen doce años o más, han planeado en secreto secretísimo escaparse a un sitio misterioso. A mi me gustan mucho los misterios. Por eso les he seguido. Han saltado la valla por una esquina para que no les viera el Padre Ramón. A mi me ha costado mogollón saltarla porque soy más pequeño. Pero lo he conseguido. Qué valiente soy. Luego hemos llegado hasta una casa abandonada y uno de los chicos ha sacado de debajo de unos ladrillos unas revistas de las cochinas. Qué tontos, escaparse para ver revistas cochinas de señoras sin ropa. Pues qué rollo, si lo sé no me escapo.

Yo estas revistas ya las he visto antes. Mi hermano mayor tiene dos debajo de su cama. Un día las cogí para verlas pero me parecieron superfeas. Además, mi hermano les había puesto gotitas de pegamento entre las páginas y estaban como pegadas. Sería para que yo no las viera porque dice el padre Ramón que ver eso es pecado. Y mi hermano no querrá que vaya al infierno. Qué majo es mi hermano. Cómo me cuida.

Pues cuando los chicos estaban viendo las revistas cochinas, uno de ellos se ha bajado la cremallera del pantalón y se ha sacado la pilila. ¡Jo, qué susto me he pegado!. Es que era muy rara porque la tenía gordita. Estaría enfermo o algo. Pobrecito. Y el caso es que se reía mucho, no le dolería tanto. Yo no he podido dejar de mirar la pilila gordita. Me he sentido un poco asustado. Pero también me gustaba mirarla. No sé. Me he sentido un poco raro, como si me ahogara un poco.

Y mientras los niños miraban las revistas cochinas, yo miraba la pilila gordita.

Yo esa misma noche, cuando ya estaba en casa, no pude dejar de pensar en la pilila gordita. Y he decidido una cosa. De mayor quiero ser médico, para poder curar todas las pililas gorditas que pueda. Cuantas más, mejor.

Bueno amiguitos, hasta la próxima.

sábado, 10 de septiembre de 2011

NENO, Un Niño Pequeño 2: El Caballero Sin Doncella

Hola, soy Neno, un niño pequeño.



Ayer escribí un cuento superchulo en casa de mi abuela. Y luego le hice un dibujo para la portada y todo. Los dibujos los hago en un folio porque en la libreta cuadriculada quedan feos.

Me gusta escribir cuentos. A mi prima Maite también. Nos ponemos los dos en una mesa, uno frente al otro mientras mi abuelita ve en silencio la tele. Sólo paramos para merendar. Pasamos la tarde superdivertida. Luego, cuando hemos acabado, los leemos en voz alta, cada uno el que ha hecho el otro. Los cuentos que escribe mi primita no me gustan mucho. Porque siempre hay una princesa que se enamora de un príncipe guapo y apuesto, como escribe ella. Vaya rollo. Siempre tienen que enamorarse y al final se casan y toda la gente del reino va a la boda y aplauden y sonrien.  Pues vale.

Yo prefiero escribir historias de caballeros superfuertes que luchan contra monstruos o dragones y les matan con su espada de acero y así salvan del terror a los habitantes del pueblo. Y le convierten en un héroe y le aplauden y sonrien. O cuento que alguien tiene que buscar un tesoro con un mapa misterioso y muy antiguo y por el camino, mientras buscan, tienen que superar pruebas o trampas supermortales. Como en la película de los Goonies, que mi tio Jesús nos puso el otro día en el video 2000. Porque mi tio Jesús debe ser rico y tiene un video 2000 y todo.

En mis cuentos no hay chicas. Porque no sirven para descubrir misterios ni para matar dragones. Sólo sirven para que se enamoren del chico. Y eso es una tontería.

A mi prima Maite le gusta Candy, Candy, que es un rollazo. Lo vemos juntos, pero a mi me gusta más Marco, que es un niño muy majo y busca a su mamá que está muy lejos. Tiene un monito pequeño. Yo quiero uno. Quiero recorrer el mundo y tener muchas aventuras. Cuando sea mayor voy a ser explorador y voy a ir a la China o más lejos.

Mi tio Jesús me ha dejado un montón de libros de Julio Verne que él tenía de cuando era un niño. Me los estoy leyendo todos seguidos. Me guntan un montón. Dan la vuelta al mundo, se van en globo, descubren dinosaurios en el centro de la tierra. Les pasan un montón de cosas chulas.

Mi tío Jesús es superguay. Tiene muchas cosas chulas. Vive en casa de mi abuelita y es supermayor. Yo creo que tiene treinta años o más. Tiene tres hermanas, una de ellas es mi mamá. Mi mamá dice que se va a quedar soltero toda la vida. Que es muy raro. Pues mejor eso que casarse con una princesa tonta. Mucho mejor. Además, como tiene un video 2000, ya no necesita nada más.

viernes, 2 de septiembre de 2011

NENO, Un Niño Pequeño / Capítulo 1: Mi Verano Azul





Hola. Soy Neno, un niño pequeño.

Ya se acaba el verano y hay que volver al cole.

Jo. Con lo bien que se está sin hacer deberes y sin tener que lavantarme pronto todos los días. ¡Vaya rollo!

Yo este verano me lo he pasado chachi. Aparte de los quince días que hemos estado en Mallorca con todos los primitos y los tíos, el resto del verano lo he pasado en el barrio. A Mallorca fuimos en avión y todo. Pero yo me lo paso muchísimo mejor en el barrio que en la playa.

Es que a Mallorca no me dejaron llevar las pinturas, ni los lápices, ni las libretas, ni nada de nada. Mi madre me dijo que ya me paso bastante tiempo el resto del año escribiendo cuentos y dibujando monigotes, que no me venía mal cambiar un poco.

Mi papá tambien dice que tengo que salir más a la calle a jugar al fútbol con los otros niños y a correr con la bici por el monte que hay junto a nuestro barrio. Que eso de leer tantos libros de tonterías, leer tantos tebeos y ver tantas películas no puede ser nada bueno. Mi papá le dice a veces a mi mamá que si sigo así saldré mariquita.

Yo no sé lo que es eso de mariquita. Sólo sé que me gusta inventarme historias y dibujar .

Pero es que los demás niños son un poco brutos. Me dan un poco de miedo. Y me pueden. A ellos les gusta jugar a Verano Azul.

Pero al Verano azul de Pancho y Javi.

A mi me gusta más jugar al Verano Azul de Bea y Desi.

Con mis primas Maite y Clara y sus amigas también vamos con las bicis por ahí. Pero no nos tiramos por las cuestas para abajo como hace mi hermano mayor con sus amigos. Mi hermano se cayó de la bici y se rompió una pierna y todo. Yo no quiero romperme una pierna. En su escayola le dibujé una calavera de los piratas con el rotulador Carioca rojo. Me quedó muy guay. A mi hermano le gustó porque me sonrió cuando lo vio terminado.

Con mis primas y sus amigas jugamos a que tenemos un club secreto. Cada miembro del club tiene un carnet con el dibujo de un animal. Los he hecho yo y les ha gustado mucho. Yo soy el zorro. También tenemos una guarida secreta en una casa abandonada que hay cerca del barrio. La hemos limpiado un poco y ahora hacemos allí merendolas con chuches.

Y escribimos cuentos. Y hacemos revistas. Y jugamos al Un, Dos, Tres. Y bailamos las canciones de Parchís.

A mi me gusta jugar a Verano Azul.

Pero al Verano Azul de Bea y Desi.